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iStock_000014218588_SmallPara tener un matrimonio feliz, hay que saber identificar las interacciones negativas que pueden corroer una relación y luego pararlas y remediarlas con sus antídotos. En sus investigaciones, el Dr. John Gottman identificó cuatro interacciones negativas que son los mejores vaticinadores del divorcio. Estas maneras son tan letales para una relación que el Dr. John Gottman las llama “los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.” Como los Cuatro Jinetes del libro del Apocalipsis, quienes infligen estragos y destrucción en la faz de la Tierra, estos cuatro jinetes infligen estragos y destrucción en las relaciones. Generalmente estos cuatro jinetes cabalgan en el corazón de un matrimonio en el siguiente orden: críticas, desdén, actitud defensiva y actitud evasiva.

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El primer jinete: las críticas

Siempre tendremos alguna queja sobre la persona con la que vivimos. Sin embargo, hay una diferencia abismal entre las quejas y las críticas. Una queja sólo se refiere a una acción específica en que tu pareja ha fallado. La crítica es más global, e incluye palabras negativas sobre el carácter o la personalidad de nuestra pareja. Por ejemplo, una queja sería: “Estoy muy enfadad porque anoche no limpiaste la cocina. Dijimos que lo haríamos por turnos.” Una crítica sería: “¿Por qué eres tan distraído? No soporto tener que limpiar la cocina cuando te toca a ti. ¡Nada te importa!” Una queja se centra en un comportamiento específica, pero una crítica va más allá. Una crítica incluye culpa y difamación.

Una crítica muchas veces empieza con “Tú siempre…” o “Tu nunca…” e involucra señalar con el dedo (literal- o figurativamente) con el dedo a la pareja e implica que hay algo fundamentalmente mal con el carácter o la personalidad de tu pareja. También, para convertir una queja en crítica, simplemente hay que añadir la frase: “¿Pero a ti qué te pasa?”

Generalmente, las mujeres tienden a las críticas más que los hombres. Pero esto es porque las críticas muchas veces resultan de las quejas o la irritabilidad que una mujer puede sentir que han sido ignorados mucho tiempo por su pareja. Con una falta de respuesta de su pareja, sus quejas se vuelven críticas.

El primer jinete es muy común en las relaciones. El problema de las críticas es cuando se hacen constantes allanan el camino para los otros jinetes más peligrosos.

El antídoto para las críticas es usar un planteamiento suave. Sabemos que las discusiones terminen siempre con el mismo tono que empezaron. Si comenzamos una discusión con críticas, terminaremos con tensión. Sin embargo, si empezamos con suavidad –quejándonos, pero sin criticar o atacar–, lo más probable es que la discusión sea productiva.

El segundo jinete: desprecio

El desprecio es cualquier cosa critica que dices cuando te sientes superior a tu pareja. Es una posición de “Soy mejor/más inteligente/más amable/etc. que tú.” El sarcasmo y el escepticismo, como también los insultos, el gesto de poner los ojos en blanco, la burla y el humor hostil, son formas de desprecio. El desprecio puede estar acompañado de la beligerancia.

El desprecio es el más dañino de los cuatro jinetes, tanto que John Gottman lo llama “ácido sulfúrico para una relación.” Es imposible resolver un problema cuando tu pareja está recibiendo el mensaje que estás disgustado con ella. El desprecio aumenta siempre el conflicto, en lugar de favorecer la reconciliación. El desprecio de un esposo predice el número de enfermedades infecciosas de la esposa en los próximos cuatro años. El desprecio es el mayor índice del divorcio en parejas heterosexuales o de separación en parejas del mismo género.

El antídoto al desprecio es describir tus propios sentimientos y necesidades, no describir a tu pareja. Si te limitas a describir tus propios sentimientos y necesidades, es menos probable que comunicarás desprecio a tu pareja y más probable que tu pareja te podrá escuchar y que podrán resolver el problema.

El tercer jinete: la actitud defensiva

La actitud defensiva es un atentado de protegerse a uno mismo, de defender su inocencia, de desviar lo que uno percibe como un ataque. Es “hacerse la víctima” y/o ir a la contra-ofensiva. En realidad, es un modo de culpar a la pareja. Lo que estamos diciendo en esencia es: “El problema no soy yo. Eres tú.” La actitud defensiva no hace sino agravar el conflicto, y por eso es tan peligroso.

El antídoto a la actitud defensiva es aceptar responsabilidad. Si aceptas responsabilidad por una parte del problema, es menos probable que tengas una actitud defensiva y más probable que podrán resolver el problema.

Las críticas, el desprecio y la actitud defensiva no siempre entran el hogar en estricto orden. Funcionan más bien como una carrera de relevos, pasándose el testigo de uno a otro continuamente si no sabemos poner fin a este ciclo.

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El cuarto jinete: actitud evasiva

En matrimonios donde las discusiones tienen un planteamiento violento, donde las críticas y el desprecio provocan una actitud defensiva, finalmente uno de los cónyuges se distancia, y esto augura la llegada del cuarto jinete, la actitud evasiva.

La actitud evasiva significa que el oyente se retira de la interacción mientras se mantiene en el escenario. Básicamente, significa que no está dando índices que está escuchando, por ejemplo, mirando al costado, no manteniendo contacto visual o cruzando los brazos, etc. La persona evasiva actúa como si no le importara en absoluto lo que el otro dice, como si ni siquiera lo oyera. Aunque tanto los hombres como las mujeres recurren a la actitud evasiva, es más común entre los hombres.

Generalmente las personas recurren a la evasión como una protección para no sentirse abrumadas. Esto sucede cuando la negatividad de uno de los cónyuges –ya sea en forma de crítica, desprecio o incluso actitud defensiva– resulta tan súbita y abrumadora, que la otra persona se siente conmocionada, tan indefensa frente a la agresión que haría cualquier cosa por evitar una réplica. Lo único que puede pensar es en protegerse de la turbulencia que causan los ataques de su cónyuge. Un la forma de lograrlo es distanciarse emocionalmente de la relación.

Porque la causa de la actitud evasiva es sentirse abrumado, el antídoto a la actitud evasiva es relajarse. Cuando uno o los dos se sienten abrumados, es necesario parar la conversación y relajarse fisiológicamente porque es imposible escuchar a la pareja y tener una discusión productiva una vez que te sientes abrumado(a). Se puede relajarse escuchando a música, leyendo, meditando, haciendo un ejercicio de respiración profunda, etc. Mínimamente, el ejercicio debe durar 20 minutos, porque es el tiempo que el cuerpo necesita para relajarse.

Aunque cada uno de estas interacciones negativas puede predecir por sí solo un divorcio, lo general es que los cuatro coexistan en un matrimonio que no es feliz. Sin embargo, es posible combatir los cuatro jinetes con sus antídotos. Si encuentras que los cuatro jinetes están cabalgando en el corazón de tu matrimonio, asiste a un Taller Matrimonial del Arte y la Ciencia del Amor y/o busca la ayuda de un terapeuta de matrimonio y familia, preferiblemente uno que está certificado o ha sido entrenado en el Método Gottman de Terapia de Parejas.

Reference

Gottman, J.M, & Silver, N. (1999/2000). Los Siete Principios Para Hacer Que el Matrimonio Funcione (Traducido por S. Tapia). New York: Vintage Español.

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